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jueves, 16 de octubre de 2014

PARTO NATURAL, BENEFICIOS PARA LA SALUD Y MI EXPERIENCIA

Ha sido un largo y hermoso recorrido. Hasta la fecha, diez meses de mucha introspección y aprendizaje. Volverte madre por primera vez es toda una experiencia, un mundo nuevo, pues no solo tu cuerpo y mente cambian, lo hace todo a tu al rededor.
A pesar de que este es un blog de nutrición, creo que es útil compartir con ustedes lo que he vivido con el parto natural, mirándolo también desde el punto de vista de la salud.


Siempre he tenido una tendencia por lo natural. Por más científica que sea mi profesión, cada vez que investigo, más me convenzo de que todo está regido por la naturaleza. Así es que el parto natural me provocaba en su esencia mucha confianza.

Lo que principalmente motivó mi búsqueda por alternativas de parto natural fue precisamente la salud. Quería garantizar para mi bebe la forma más segura de nacer. Luego, me fui dando cuenta de que los beneficios del parto natural no solo son para el bebé, también los son para la madre y para el vínculo madre-hijo. Así es que cuando quedé embarazada, pasé los primeros meses buscando las alternativas que tenía a mi alcance para dar a luz naturalmente.
No son muchas las alternativas en Chile, y menos en la cuidad donde vivo, pero por suerte llegué a conocer a Grupo Acuario. Este es una dupla entre un médico obstetra, el Dr. Hector Figueroa con la doula, Carolina Irarrázabal. Ambos trabajan contigo durante todo el embarazo, el médico con sus controles médicos tradicionales y Carolina, con su apoyo y guía en los aspectos más emocionales del embarazo y parto, algo que no se suele hacer comúnmente y que es muy necesario.
Tuve suerte de que me los recomendaran, porque si bien suelo elegir siempre las opciones naturales, nunca hubiese elegido tener a mi hija sola en casa, y tampoco la hubiese tenido por cesárea programada. Creo que como grupo son el punto medio entre las opciones que existen de parto natural. El médico te brinda seguridad frente a los probables problemas técnicos del embarazo/parto y la doula te brinda seguridad frente a tus propios miedos.

SUPERAR LOS MIEDOS DEL PARTO

Cuando una mujer queda embarazada por primera vez suele presentar muchos miedos y entre esos, el más grande es el del parto, principalmente el miedo al dolor de las contracciones. 
Creo que esto está dado por herencia cultural. Si las personas alrededor no inculcaran miedo respecto al parto, las mujeres nos enfrentaríamos a él de forma distinta y sería mucho más fácil lidiar con el dolor.
Gracias al trabajo con la doula, aprendí que el dolor de las contracciones es el único que tiene un propósito. El dolor en sí es grande, es fuerte, pero lo interpretamos mal. Llegamos a él con miedo y debemos llegar a él con tranquilidad, con confianza y con amor. Si dejamos que el dolor de la contracción llegue, si lo acompañamos sabiendo que pasará pronto apenas acabe la contracción, y entendemos que cada vez es más intenso porque tiene un propósito, el de sacarte de la realidad, de llevarte a un trance, para que te conectes completamente con tu hijo y trabajes con él para su nacimiento.
El regalo de haber hecho esto es inmenso y es impagable, luego de vivir un parto natural puedes (y tienes todo el derecho) de ser una mujer nueva; te sientes pura, limpia, completamente satisfecha.  Y es que creo que durante el parto se abren puertas para liberarte; gritas, gimes, te retuerces, te despojas de todo, de tu vergüenza, pierdes la noción del tiempo, vuelves a ser tu en tu esencia.  No hay nada más gratificante.

Ahora, creo que lejos de ser simplemente un objetivo mio, el parto natural ha sido el mejor regalo que pude darle mi bebé... Y a mi. Cuando veo a mi bebe y la abrazo, siento que somos un equipo, que hemos logrado grandes cosas juntas, desde que apareció en mi vida. Creo que esa conexión se genera gracias al parto natural.

LA IMPORTANCIA DEL PARTO VAGINAL PARA LA SALUD

Un parto vaginal, ya sea normal o natural, es sumamente beneficioso para el recién nacido. El hecho de pasar por el canal del parto es importante, ya que es en este momento donde el bebé recibe su primera carga probiótica de parte de la madre. 
Si la madre tiene una flora intestinal saludable posee en su vagina microorganismos beneficiosos que el bebé literalmente traga al pasar por el canal del parto y se instalan en su propio sistema digestivo, pasando a ser su primera barrera de defensa ante enfermedades.
Estudios demuestran que los bebés nacidos por cesárea suelen tener un sistema inmune más débil que los que nacen por parto vaginal. Estos bebés suelen presentar enfermedades broncopulmonares constantes, alergias e intolerancias alimentarias. Esto suele verse relacionado con la carga probiótica del niño, pues estas son las responsables de mantener la barrera intestinal saludable y el organismo libre de toxinas, y por lo tanto, un sistema inmune balanceado y fuerte.
Tener un intestino saludable significa: mejor resistencia a enfermedades infecciosas, menor complicación de enfermedades, menor tendencia a enfermedades crónicas, menos alergias, mejor tolerancia a alimentos, e incluso, puede garantizar que los niños sean emocionalmente más estables.

Aliento a todas las mujeres que se atrevan con el parto natural, los beneficios son numerosos. Aparte de lo nombrado respecto al dolor, existe una mayor facilidad de tener apego incluso de parte del padre, mayor tiempo de contacto con el bebé y por lo tanto mayor facilidad para producir y dar leche, menores complicaciones clínicas para el bebé y una mejor y más fácil recuperación para la madre. 
Personalmente, no me arrepiento y lo volvería a hacer de nuevo. El hecho de que el médico elija la fecha de parto o que no dejen ponerme en la posición que quiera durante el parto, me provoca más miedo que enfrentar las mismas contracciones.

Recuerden, tanto el embarazo como el parto NO son una condición médica, por lo que, siempre que no presenten complicaciones, ustedes como dueñas de sus cuerpos pueden decidir cómo quieren su parto. Si son mamás primerizas, les recomiendo que busquen a un grupo profesional competente y dedicado, y asesórense de una Duola, es esencial para sentirse seguras y acogidas. 

domingo, 12 de octubre de 2014

NUTRICION TERAPEUTICA DURANTE EL EMBARAZO ¿QUE INCLUIR Y QUE EXCLUIR?

Todo el mundo sabe que durante el embarazo es crucial tener una buena alimentación, de hecho, este suele ser momento en la vida de las mujeres en donde más nos preocupamos por lo que comemos.
Si bien existen pautas estandarizadas acerca de la alimentación que debemos tener, no siempre se pueden seguir al pie de la letra, y es importante saber qué tipo de alimentos son vitales de incluir y eliminar de la dieta, para garantizar un embarazo saludable. 




Estas son las principales recomendaciones que entrego a mis clientas y aconsejo seguir no solo durante el embarazo, lo ideal es comenzar a prepararse antes y mantenerla durante toda la lactancia.


ALIMENTOS QUE SE DEBEN CONSUMIR CON FRECUENCIA ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL EMBARAZO:

Principalmente son alimentos densos en nutrientes, es decir que aportan una gran cantidad de nutrientes por porción. En este periodo son vitales las grasas saludables, colesterol, proteínas, vitaminas y minerales. Estos nutrientes cumplen un papel fundamental en la formación/reparación de células y tejidos del cuerpo. La grasas son importantes ya que conforman gran parte del sistema nervioso que formará al bebé y mantendrá corporal y psicológicamente estable a la madre.
  • Huevos de campo: 2-3 unidades diarias.
  • Mantequilla de campo: 2 cucharadas soperas diarias.
  • Aceite de coco prensado en frío: 1-2 cucharadas soperas diarias.
  • Panita: 100 gramos, 1-2 veces por semana (ideal congelarla por 14 días antes de consumirla para evitar contaminación por parásitos).
  • Pescados y mariscos salvajes (no de piscicultura): 2-3 veces por semana, idealmente trucha, sardina, jurel, mariscos de concha y huevos de pescado.
  • Carne de vacuno de crianza natural o cordero: 1-2 veces por semana, consumida con toda su grasa si son de crianza natural.
  • Caldos de huesos hechos en casa (de pollo, vacuno, pescado, etc.): 2-3 veces por semana, usados en salsas, sopas y estofados.
  • Yogur de pajaritos, chucrut natural sin pasteurizar y/o agua de tíbicos: 200 ml, a diario (hecho con leche líquida entera) o 2-3 cucharadas de chucrut.
  • Frutas frescas, idealmente orgánicos: 3-5 unidades diarias, 1-2 de esos deben ser ricas en vitamina C (cítricos y berries).
  • Lácteos fermentados (queso de cabra y yogur natural o de pajaritos): 2-3 porciones, todos los días.
  • Vegetales frescos, idealmente orgánicos y de colores variados: 2-3 platos diarios, 50% crudos consumidos con aceite de oliva extra virgen y 50% cocidos, consumidos con alguna grasa saturada como mantequilla o aceite de de coco extra virgen.
  • Frutos secos y semillas, sin sal ni azúcar: 1-2 puñados diarios, en especial almendra y nuez, idealmente remojados en salmuera por 8 horas para mejorar su digestión y aporte de nutrientes.
  • Aceite de hígado de bacalao: recomendación personalizada.

ALIMENTOS QUE SE DEBEN EVITAR ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL EMBARAZO:

En general, estos alimentos provocan el daño e inflamación de los tejidos y depletan las reservas de nutrientes con el objetivo de poder repararlos. Es decir, desnutren, si no se tiene una dieta rica en nutrientes y si se consumen en exceso.  Durante el embarazo es aun más importante evitar estos alimentos ya que los requerimientos de nutrientes son superiores y muchas veces las mujeres ya presentan desnutrición previa al embarazo o no poseen buenas reservas.
  • Acidos grasos trans (por ejemplo, aceites hidrogenados, margarinas).
  • Comida chatarra, alimentos y salsas industriales.
  • Comida cruda (mariscos, ceviche, jamones, etc.).
  • Frituras.
  • Azúcar y conservas dulces.
  • Harina blanca.
  • Gaseosas y jugos con azúcar o light (diet, zero).
  • Sal común y alimentos altos en sodio (conservas, sopas y caldos deshidratados).
  • Cafeína (té, mate, café) y infusiones de hierbas (menta, boldo, manzanilla, etc.).
  • Alcohol, cigarillos y medicamentos (aún los de venta con receta médica, excepto los recetados por el ginecólogo). No son alimentos, pero no está demás decir que es importante no consumirlos durante el embarazo. 

Deben considerar que esta es una pauta estandarizada para mujeres embarazadas,basada en las recomendaciones de la alimentación tradicional de The Weston A. Price Foundation. En muchos casos, se deben hacer modificaciones según la persona, sus requerimientos y muchas veces, según sus enfermedades, todo de acuerdo a la nutrición terapéutica.




Espero que esta información sirva para que todas las mamitas se cuiden y tengan en consideración que no solo es importante incluir alimentos nutritivos en su dieta, también lo es restringirse de alimentos tóxicos, ya que todo influye al bebé (lo mismo con el estado emocional). Si quieres leer acerca de mi experiencia siguiendo estas pautas de alimentación haz click aquí.


MI EXPERIENCIA CON LA NUTRICION TERAPEUTICA EN EL EMBARAZO

Soy nutricionista y entiendo como debe ser la alimentación de una embarazada, pero dejenme contarles y como siempre sucede, lo teórico no siempre tiene que ver con lo práctico. Una embarazada tiene el instinto a flor de piel y no es fácil seguir una pauta estrictamente.




 No todos los embarazos son iguales, pero existen alimentos que se deben considerar en cualquier mujer durante este periodo. Ahora bien, el embarazo es la etapa en donde el instinto de mujer aflora con mayor intensidad, por lo menos en lo que respecta a la alimentación, y esto es algo que hay que respetar a pesar de las pautas. 
El cuerpo es sabio y sabe lo que necesita. Por eso se intensifican los sentidos, en especial el olfato y el gusto, para que la mujer embarazada pueda seleccionar perfectamente los alimentos que le aportan los nutrientes específicos en cada etapa. Eso sí, que no se malinterprete, con esto no digo que si dentro de sus poderosos instintos surge la necesidad de comer chatarra lo hagan. Deben mezclar sus instintos con sus conocimientos e intentar seguir una pauta de alimentación saludable lo máximo posible. Para eso hay algunos truquitos, por ejemplo, si su instinto insiste en que coman papas fritas, háganlas en sus casas, cortadas a la forma en que prefieran, al horno, con mantequilla y sal de mar quedan crujientes y deliciosas.

MI EXPERIENCIA DURANTE EL EMBARAZO

Particularmente durante mi embarazo sentí mucha, mucha hambre. Lo defino bien, puede sonar un poco raro, pero mi hambre era "desgarradora". Muchas veces, si no es todas, despertaba de noche a comer un gran desayuno.  Si no comía a la hora que me daba hambre me volvía furiosa y frustrada. Mi hambre no se saciaba con nada más que con carnes y grasas, algo que no estoy acostumbrada a comer en abundancia.
Comer carne para mi nunca fue muy atrayente ni fundamental. Suelo tener una alimentación basada en plantas. Como productos animales todos los días, pero en pequeña cantidad, lo justo y necesario para satisfacerme. Pero, durante el embarazo todo esto fue distinto e incluso, en el primer trimestre no pude ver una sola fruta... Y aceptaba solo algunas verduras. 




Mi instinto me llevó a comer grandes porciones (en comparación a lo que consumía antes), y en intervalos de 2-3 horas. Mi primera comida partía a las 03:00 de la mañana y seguía a las 08:00, 11:00, 14:00, 16:00, 19:00 y 22:00 horas.

La variedad de alimentos fue variando durante todo el embarazo. Luego del tercer trimestre, mis síntomas de mareos y nauseas se calmaron y pude integrar todas las frutas y verduras que, gracias a Diós, me volvieron a tentar. Si bien no tuve grandes antojos, recuerdo que hasta el final del embarazo tuve varias veces muchas ganas de comer alimentos ácidos, como jugo de limón, kiwi y naranja. Sin embargo, tuve que tener cuidado con las combinaciones de alimentos, para cuidar mi digestión y prevenir el reflujo. Evité principalmente mezclar en una misma comida muchos carbohidratos con proteínas y aliños ácidos.

Intenté dentro de lo posible seguir mi pauta para una mujer embarazada, todo de acuerdo a mi tolerancia y ganas de comer. Me preocupé de incluir todos los días al menos dos porciones de huevos, palta, mantequilla, aceite de coco, aceite de hígado de bacalao (en cápsulas), carnes, vegetales y lácteos fermentados. Al menos 3-4 porciones diarias de frutas cítricas y frutos rojos, unas 5-8 tazas de vegetales variados (me ayudé con mis batidos verdes, para lograr tal cantidad!) y 1-2 porciones de cereales integrales y tubérculos. 

Durante todo el embarazo intenté restringir el gluten, el azúcar, las harinas blancas y los lácteos no fermentados. Pero, lo hice de forma más estricta desde el segundo semestre, con el objetivo de ayudar a mi cuerpo a disminuir la inflamación, ya que sufrí una rotura de labrum en ambas caderas, debido al sobrepeso. Además, comencé a consumir con frecuencia gelatina natural y caldo de huesos, para aumentar el consumo de colágeno y apoyar los tejidos de mis articulaciones. Por suerte, y gracias a la ayuda de una excelente kinesioterapia con las chicas de Happy Mamy, el dolor de mis caderas fue disminuyendo y logré realizar mi tan deseado parto natural sin anestesia que cuento aquí.

Una mirada a cómo lucían mis platos...

Mis desayunos fueron (y siguen siendo) principalmente a base de huevos, son lo único que me quita el hambre a esta hora. Lo más común: panqueques de plátano, pan centeno con palta huevo revuelto y pepino, y omelets con distintos rellenos de verduras.

Mis colaciones: batidos verdes, fruta con queso de cabra y frutos secos, yogur con frutos secos y fruta. Ya que la fruta dejó de mantenerme saciada por horas como antes, han pasado a ser parte de mi colación, siempre mezclada con algo de grasa o proteína.


Mis almuerzos: principalmente bowls de ensalada con alguna proteína o carnes acompañadas de verduras. Pocas veces acompañaba con almidones (cereales y papas) ya que mezclados con proteínas o alimentos ácidos (jugo de limón, vinagre) me causaban reflujo.

Con todo esto, horarios y alimentación, logré tener un embarazo muy saludable. Tuve un aumento de peso de 12 kilos en total, 1 kilo cada mes los primeros meses. Mi bebé se fue desarrollando y creciendo adecuadamente, sin complicaciones; si bien nació pequeña, tuvo un peso adecuado y un excelente diagnostico hasta la fecha, lo cual me tiene muy feliz y satisfecha como mamá primeriza.

Espero que mi relato les sirva de apoyo para que cada una encuentre el equilibrio en su alimentación, que durante el embarazo no es fácil, pero es algo fundamental. Mi máximo consejo: aprovechen esta etapa para aprender a comer saludable e instintivamente.